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Los Enemigos de la Hipnosis

Podemos principiar con el evento que unió a la hipnosis con la medicina: la “aparición de Antón Mesmer”. Este médico creía en las fuerzas del universo, particularmente en una que él denominó “Magnetismo Animal”, siendo el centro de su teoría y métodos de trabajo. Según su teoría, él poseía una fuerza de magnetismo animal superior a la de otras personas, la cual podía proyectar o transmitir a personas o cosas. Por ejemplo, si magnetizaba un piano, la música generada también adquiere carga magnética y se transmite a quienes la escuchaban. También podía magnetizar comida, o incluso árboles, de modo que quien estuviera bajo su sombra captaría esa fuerza. De acuerdo con esta teoría, las enfermedades eran causadas por bloqueos en los canales que transportaban el magnetismo por el organismo. Al liberarlos con su magnetismo superior, que actuaba como un “destapacaños” moderno, se restablece el flujo, se equilibra la carga magnética y el cuerpo sanaba. Los pases magnéticos que Mesmer realizaba con sus manos, pasándolas sobre el cuerpo del paciente, producían un estado similar al sueño, aprovechado para dar instrucciones o “sugestiones” que ayudaban a la recuperación. Estos procedimientos atrajeron alumnos y aprendices, pero también comenzaron a utilizarse con fines de entretenimiento. Alegaban estar demostrando el método, y en una época con opciones limitadas de ocio, como conciertos, teatro o bailes, las demostraciones de magnetismo se incorporaron a las tertulias cotidianas. A mediados del siglo XIX, el médico inglés James Braid renombró el método como “hipnosis”. Aunque intentó modificar el término posteriormente, ya no fue posible.

Con el tiempo, la hipnosis se utilizó en teatro y cine, popularizándose más como entretenimiento que como un procedimiento médico. Esto contribuyó a su percepción como un fenómeno místico, donde el hipnotizador supuestamente anula la mente consciente de las personas, haciéndolas comportarse de maneras ridículas bajo sus órdenes. Paralelamente, la hipnosis evolucionó en el campo médico. A inicios del siglo XX, en la Clínica Mayo en Estados Unidos, se realizaron unas 1600 cirugías cardíacas utilizando hipnosis como anestesia, ya que los anestésicos disponibles, como el éter o cloroformo, eran demasiado riesgosos para pacientes con problemas cardíacos.

Entre 1930 y 1980, el Dr. Milton H. Erickson evolucionó significativamente la hipnoterapia. Finalmente, en los años 2000, la Sociedad Médica Norteamericana reconoció la hipnosis como un “procedimiento bien establecido”.

Llegando al punto importante, podemos dividir a los practicantes de la hipnosis en dos tipos: los hipnoterapeutas y los hipnólogos. Los primeros son profesionales de la psicología o la medicina, con grado académico mínimo de licenciatura, y en México incluso existen maestrías en hipnoterapia. Por otro lado, los hipnólogos son personas sin los estudios mencionados, que en ocasiones ni siquiera tienen preparatoria concluida. Hemos encontrado ingenieros, veterinarios, licenciados en mercadotecnia (como John Milton) e incluso un ex conductor de Uber que, tras tomar un par de entrenamientos, se autodenominan hipnólogos, sin conocimientos profundos de los procesos neurológicos y psicológicos involucrados en la terapia.

Una búsqueda simple en YouTube muestra cientos de videos y programas de hipnosis, que prometen entrenar a cualquier persona como hipnoterapeuta. En varios de estos videos se exhiben técnicas del siglo XIX, como tomar a alguien del brazo o de la cabeza, provocando que pierda la conciencia y caiga al suelo. En algunos casos, hay asistentes para evitar lesiones al caer. Estas demostraciones, aunque impactantes, son técnicas primitivas. En una sesión con un hipnoterapeuta profesional, el paciente permanece sentado, con las manos descansando sobre las piernas, relajado, y el terapeuta aplica procedimientos específicos. En ningún momento el paciente cae al suelo, ya que el proceso sigue los estándares de psicoterapia, no del show. La diferencia también se refleja en los resultados: es más probable obtener cambios permanentes con un hipnoterapeuta profesional. Por el contrario, los hipnólogos generan miedo o escepticismo en el público, ya sea por el temor a perder la conciencia de forma abrupta o por someterse a numerosos procedimientos sin resultados.

Finalmente, la percepción de la hipnosis como un espectáculo teatral aleja a muchas personas que podrían beneficiarse de sesiones de hipnoterapia realizadas por profesionales capacitados.

Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga. M.Sc.
Director Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara.

La Hipnoterapia Clínica y los Trastornos del Sueño

Actualmente, los trastornos del sueño son muy comunes en la vida diaria. A menudo se atribuyen a diversas causas; entre las más frecuentes están las “pantallas”, ya sean celulares, computadoras, tabletas o televisores. Se ha demostrado que la luz emitida por estos dispositivos reduce las concentraciones de melatonina, la conocida hormona del sueño. También se culpa al estrés, el cansancio laboral y los conflictos en las organizaciones, así como a problemas emocionales con otras personas.

Con estos factores, podemos decir que quienes logran dormir las recomendadas 7 u 8 horas ¡somos muy afortunados!

En mi práctica profesional, es raro que los pacientes no mencionen algún problema relacionado con el sueño, independientemente del motivo principal por el que acuden a terapia. Aunque son pocos, algunos buscan específicamente tratar este tipo de dificultades.

Como parte del tratamiento, suelo incluir una prueba para determinar las capacidades de respuesta hipnótica. En esta etapa, procuro que los pacientes alcancen un estado de relajación y tranquilidad mientras se encuentran en trance. Además, les invito a imaginarse acostados en su cama, sintiendo su comodidad, lo que les ayuda a recrear esa sensación de paz que conduce al sueño profundo. También incluyo una sugerencia “casual” para que, si se despiertan durante la noche por alguna necesidad, puedan regresar a la cama, reconectar con esa comodidad y volver a dormirse con facilidad.

En casos relacionados con estrés, ya sea común o postraumático, primero trabajamos para reducir las respuestas físicas y emocionales asociadas. Una vez logrado esto, ayudamos a recuperar la capacidad de dormir profundamente y en tranquilidad.

Un punto crucial a considerar es que dormir es una respuesta involuntaria. La mayoría, al enfrentar insomnio, intenta dormir de manera voluntaria, lo cual generalmente resulta infructuoso. Damos vueltas como tamales en una cazuela, y el sueño no llega. La solución más sencilla es practicar técnicas de relajación o meditación, como Vipassana, y literalmente intentar no dormirse mientras se relajan.

O bien, pueden acudir a consulta con un hipnoterapeuta Ericksoniano.

Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga, M.Sc.
Director del Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara

Recobrar Memorias Mediante Hipnosis

Una de las ideas más problemáticas en la práctica de la hipnoterapia es la creencia común de que, con la hipnosis, se pueden recuperar memorias olvidadas o “reprimidas”. La explicación popular de las ideas de memorias “reprimidas” se basa en la supuesta existencia de un mecanismo mental automático, el cual se activa en el momento en que una persona está viviendo un evento violento o traumático. Según esta idea, se produce un “olvido” instantáneo que equivale a un “bloqueo” que impide a la persona recordar el evento, como si nunca hubiera ocurrido. También se cree que, mediante procesos de psicoterapia, se puede eliminar esta “represión” o bloqueo, recuperándose completamente la memoria “reprimida” para “arreglarla”. Este principio parte de la premisa de que, mientras la memoria siga “reprimida”, ciertos problemas psicológicos, cuya causa se atribuye a este material “reprimido”, no podrán resolverse.

Hace tiempo, el familiar de un ingeniero a quien yo conocía por una situación laboral, lo trajo conmigo para pedirme ayuda con el propósito de recobrar una memoria traumática. Se trataba de un accidente ocurrido durante un viaje por carretera, en el que hubo una colisión con un camión de transporte de carga. En dicho accidente fallecieron su abuela y un primo, varios familiares resultaron gravemente heridos, y el ingeniero sufrió un traumatismo craneoencefálico que le ocasionó un estado de coma durante varios días. Al salir del coma, no podía recordar nada de lo ocurrido. La petición fue que lo hipnotizara para recobrar la memoria perdida, del accidente.

Gracias a que había impartido en la facultad de Psicología del ITESO la cátedra de “Emoción y Memoria”, sabía que fisiológicamente esa memoria no se había registrado. Las memorias de lo que vivimos en el día primero se almacenan en la llamada memoria de trabajo, que es muy volátil. Algunas de estas memorias pasan a lo que será la memoria a largo plazo, con la cual podemos recordar memorias del pasado.. Lo importante aquí es que las memorias a largo plazo se consolidan a nivel neuronal durante el sueño. Como había estado en un coma fisiológico, no se había producido la consolidación de las memorias relacionadas con el accidente.

Viendo la actitud del familiar y del ingeniero, pensé que, si simplemente me negaba a hipnotizarlo o lo hipnotizaba sin que se recuperara ninguna memoria, probablemente acudirían con otro hipnoterapeuta (o, peor aún, con un “hipnólogo”), lo cual podría generar un problema. Más adelante presentaré información adicional.

Adopté una actitud algo autoritaria y le pregunté al familiar:
—¿Cuál fue el dictamen de la policía de caminos que atendió el siniestro?
La pregunta lo desconcertó, pero rápidamente respondió:
—Que el camión de carga tenía la culpa del accidente.
Pregunté de nuevo:
—¿Y las compañías de seguros?
Respondió:
—Lo mismo, y cubrieron todos los gastos.
Lo miré a los ojos y le dije:
—Entonces, si esto no involucra una situación legal, ¿usted quiere que recobre la memoria para que el resto de su vida se sienta miserable, pensando que podría haberlo evitado?
Se puso pálido y respondió:
—No, de ninguna manera.

Aproveché el momento para explicarles que no había nada que recobrar, ya que no existía ninguna memoria grabada. Les mencioné que podían continuar tranquilamente con sus vidas, pues esas memorias no eran necesarias en absoluto. Vi la expresión de alivio en el rostro del ingeniero y dimos por terminada la sesión.

Este es un ejemplo de lo que puede ocurrir con las memorias de un evento traumático, que, por circunstancias asociadas al mismo, no se grabaron neuronalmente. Un caso diferente ocurre cuando la memoria sí se grabó y produce limitaciones en las conductas cotidianas, como un ataque de ansiedad al tratar de manejar en carretera. Estos episodios suelen activarse por la presencia de uno o varios estímulos que estuvieron presentes en el evento traumático. En estos casos, el trabajo no consiste en recobrar memorias, sino en eliminar las respuestas de ansiedad asociadas al evento traumático.

Memorias de Abuso en la Infancia

Como diría el escritor Rudyard Kipling, “esto ya es otra historia”.

En la década de los noventa, se produjo lo que podríamos llamar una epidemia de casos que involucraban a personas adultas. Estas, durante un “proceso de psicoterapia”, decían haber recobrado memorias de abusos sexuales sufridos en la infancia. Generalmente, estas memorias se atribuían a un adulto, frecuentemente un familiar, o involucraban varios eventos con múltiples personas adultas.

Uno de los casos más dramáticos involucró a todo un kínder, donde trabajaban varios miembros de una familia, quienes fueron encarcelados. Uno de ellos llegó a suicidarse. Más tarde, se confirmó su inocencia, al descubrirse que los “procedimientos psicológicos” utilizados para recobrar esas memorias eran los que en realidad las habían creado.

El desarrollo típico de estos casos consistía en que, durante un proceso terapéutico individual o grupal, mientras la persona abordaba el problema que la había llevado a terapia, de pronto aparecía la imagen de un evento de su infancia. En esa imagen “recordaban” haber sufrido abuso sexual, atribuyendo el hecho al padre, abuelo, tío o a varias personas.

En otro caso igualmente impactante, se acusó al padre, quien era sheriff del condado, y luego las acusaciones se extendieron a todos los trabajadores de la comisaría.

El siguiente paso consistía en una acusación legal, basada únicamente en la declaración del afectado. Aunque no había más evidencia que sus palabras, estas eran tomadas como el principal sustento del caso. Hubo situaciones en que los acusados, a pesar de no recordar los eventos, se declararon culpables y recibieron largas sentencias de cárcel.

En ese tiempo, en la Universidad de Harvard, la doctora Elizabeth F. Loftus (posteriormente galardonada por la Sociedad Psicológica Norteamericana por sus contribuciones) era considerada una experta en estudios sobre la memoria. En algunos juicios, al declarar como representante de la defensa, la fiscalía argumentaba que sus estudios realizados con estudiantes no eran válidos para casos de “la vida real”.

Ante esta situación, Loftus diseñó un experimento con varios cientos de participantes. De todos ellos al 78% se les indujo una memoria falsa con una simple pregunta: “¿Recuerdas cuando te perdiste en un centro comercial?”. Al responder recordar si haberse perdido, no solo lo afirmaban, sino que también añadían detalles de cómo y cuándo había ocurrido, aunque sus familias confirmaban que esto nunca había sucedido. Incluso después de explicarles todo el experimento, el 25% de los participantes seguían jurando que el evento había ocurrido.

Este experimento demostró cómo los procedimientos terapéuticos mal aplicados podían influir en la creación de memorias falsas. En consecuencia, a nivel federal se decretó que en ningún juicio se aceptarían memorias “recuperadas” mediante hipnosis u otros procedimientos similares.

Espero que haya quedado clara la diferencia entre recobrar memorias de eventos como un accidente y “recuperar” memorias “reprimidas”. Si alguna vez se encuentran en un proceso de psicoterapia donde, sin resolver el problema que los llevó a terapia, el terapeuta les dice que podrían estar reprimiendo una memoria traumática que necesitan recuperar, probablemente relacionada con un abuso sexual en la infancia…

¡SALGAN CORRIENDO Y BUSQUEN OTRO TERAPEUTA!

Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga, M.Sc.
Director del Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara

Integrando Más a la Hipnosis Clínica, Con la Medicina Actual.

Al inicio de este siglo, la Sociedad Médica Norteamericana estableció que la hipnosis es un “procedimiento bien establecido” y, por tanto, un procedimiento médico aprobado. Esta aprobación se aplica al campo de la medicina en general, no únicamente a la salud mental o psiquiatría.

En términos de salud mental, reconocida como una prioridad mundial, las expectativas de que la depresión sería el padecimiento más común a nivel global, fueron superadas tras la pandemia de COVID-19, la cual incrementó casos de crisis de ansiedad y depresión. La hipnosis clínica se posiciona como una herramienta eficiente en terapia breve, ayudando a reducir el consumo de medicamentos y sus efectos secundarios inevitables.

Está fuera de toda duda que la hipnosis activa cambios en el funcionamiento cerebral, reflejados en la fisiología corporal, mejorando estados mentales y físicos que reducen o eliminan síntomas físicos y mentales de ansiedad y depresión. Aunque estos trastornos suelen considerarse “mentales”, están acompañados de respuestas orgánicas importantes. En el caso de la ansiedad, los síntomas incluyen taquicardias, contracciones musculares, temblores y sensación de falta de aire, entre otros 30 síntomas totalmente físicos. En la depresión mayor, las personas tienden a pasar largos períodos acostadas, levantándose únicamente para satisfacer necesidades básicas, como orinar, y regresan a la cama. Comen muy poco o nada, lo que incrementa su debilidad física. Además, limitan actividades sociales y físicas para evitar el típico consejo de “Échale ganas”. Mentalmente, reportan una pérdida del sentido de la vida.

Está comprobado que la hipnoterapia puede eliminar crisis de ansiedad aguda rápidamente. En términos de terapia breve, menos de 12 sesiones suelen ser suficientes, y en algunos casos, menos sesiones. En depresión aguda, el tratamiento combinado con medicamentos y terapia logra resultados positivos en menos sesiones.

Entre los aspectos que más sorprenden a los pacientes están, la sensación y tranquilidad que experimentan al activar la hipnosis. Muchos comentan que no se habían sentido tan tranquilos en mucho tiempo.

La hipnosis también es útil en dolor crónico, tratamientos oncológicos, y para reducir efectos secundarios de dichos tratamientos. Además, ayuda a personas con inseguridades o conflictos interpersonales, permitiéndoles controlarlos más rápido que con otros métodos terapéuticos. Uno de los mayores beneficios de este modelo es su capacidad de combinarse con otros enfoques psicoterapéuticos, potenciando su efectividad.

Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga, M.Sc.
Director del Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara

Hipnosis Clínica VS Hipnosis de Teatro

Al fin de la semana anterior, nos reunimos tres amigos, colegas del campo de la psicología clínica, con especialidades semejantes y un par de especialidades diferentes. Nuestra reunión, la cual realizamos un par de veces al mes tiene como objetivo el darnos asesoría mutuamente, nos platicamos de distintos pacientes que
estamos atendiendo, compartimos procedimientos terapéuticos que hemos utilizado y lo más importante nos damos sugerencias de las cosas podemos hacer diferente para ayudar a nuestros pacientes para encontrar la forma de realizar un cambio en la situación que los trajo al proceso de psicoterapia.

En esta ocasión uno de nosotros Hugo, comentó que alguien de su familia con la intención de darle un regalo de cumpleaños lo invitó al teatro, al show del auto llamado “Caballero de la hipnosis”. Con base en que los tres tenemos conocimiento y practicamos la hipnoterapia como parte de nuestros procedimientos terapéuticos, les
pareció interesante llevarlo a ver lo que hace esta persona.

Habiéndose presentado el tema, les platique que hace un agradable número de años, me invitaron al canal cuatro de televisión para participar en un programa junto en el “Caballero de la Hipnosis”, anteriormente me habían invitado a un par de programas con su señor padre, si bien en esas ocasiones no me habían dejado participar
activamente. En esta ocasión sería con plena participación, por lo cual acepté. Con el programa iniciado con un “tropezón” aplicado por el cómico de teatro, el cual eliminé rápidamente, presentó una afirmación absolutista, me dijo; “Usted hace hipnosis superficial y yo hago hipnosis profunda”, como terapeuta entrenado para
obtener información clara de mis pacientes, le pregunte “Y como sabe usted que hace hipnosis profunda” su repuesta fue “porque la gente pierde la consciencia”, la siguiente pregunta obligada de mi parte, “Y como sabe que la gente pierde la consciencia”, su respuesta me encantó; “porque al terminar la hipnosis no recuerdan
nada”. Decidí que como decíamos en la preparatoria, “El que se lleva se aguanta” mi respuesta fue, “está confundiendo la gimnasia con la magnesia”. Claro que se molestó, y amablemente le pedí que me dejara terminar: “Una cosa es dificultad para recordar, y algo completamente diferente es perder la consciencia. Claro que las
personas que participan en su espectáculo tienen muchas razones para no recordar las distintas formas en que les pidió hicieran el ridículo”.

Nos reímos un rato y a continuación, mi amigo Hugo mencionó la forma estándar que utiliza para inducir el estado de trance hipnótico. A esto le llama “La buena respiración”. La cual consiste en pedirle a los participantes que hiperventilen, o sea que respiren más rápido de lo normal para que se sobre carguen de oxígeno, esto ocurre al producirse una disminución en la concentración de dióxido de carbono CO2, lo cual activa una condición que se llana “alcalosis sanguínea” la cual produce en promedio unos 32 cambios en el funcionamiento corporal, y esto suele ser riesgoso, además está asociado con un padecimiento bastante frecuente actualmente, conocido
como “Ataques de Pánico” o “Crisis de Ansiedad Aguda”. Según el cómico de la hipnosis (cómico debido a que hacer reír, al menos un rato) la alcalosis es “benéfica para la salud” y lo apoya con la barbaridad de afirmar que “no según la psicología ni la hipnosis clínica sino según la medicina”.

Si lo escuchara el Dr. Robert Fried, mínimo lo estrangulaba. El Dr Fried tiene un libro maravilloso el cual lamentablemente no está traducido al español, se llama “La psicología y fisiología de la respiración” en donde se explican ampliamente los problemas fisiológicos y psicológicos ocasionados por la hiperventilación.
Un par de ejemplos:
Si tu neurólogo sospecha que tienes un padecimiento relacionado con la Epilepsia, te va a pedir que te realicen un electroencefalograma, cuando te lo estén aplicando, en un momento te van a pedir que hiperventiles, si tuvieras algo relacionado con la epilepsia, en ese momento, va a aparecer una disfunción en el funcionamiento cerebral y el medico te va a pedir que dejes de hacerlo, ya que si continuas vas a tener una crisis epiléptica, otro ejemplo; existen varios tipos de Migrañas, ese dolor de cabeza que literalmente te deja incapacitado. Un tipo es provocado directamente por la alcalosis sanguínea, el cual se puede evitar o disminuir justo al inicio, respirando dentro de una bolsa de papel, lo cual te permite reciclar el CO2 y evitar la presentación de la alcalosis. Curiosamente, los llamados Ataques de pánico (muy populares actualmente) también se quitan con la respiración en la bolsa, ya que son provocados por la alcalosis sanguínea. También un tipo de Hipertensión está relacionado con esta
respuesta fisiológica a la hiperventilación. Y otros cambios fisiológicos más. Me sorprende la increíble imprudencia de un Licenciado en marketing quien pretende tener conocimientos de medicina, y sabiendo que no los tiene, no le importan en lo mas mínimo las consecuencias de su comentario en las personas que asisten a su
show.

Mis dos amigos y yo continuamos comentando de otros eventos que nuestro amigo Hugo pudo identificar en el show. Espero pronto compartir algunos de estos eventos con ustedes.

Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga, M.Sc.
Director del Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara

Hipnoterapia Profesional VS Hipnosis de Aficionados

Recientemente he recibido mensajes y llamadas preguntando respecto a la hipnoterapia. Me llama la atención el aumento de estas comunicaciones, algunas preguntan respecto a duración de la terapia o tipo de problemas que se tratan con esta técnica de psicoterapia.

Actualmente se da la diferencia en que las preguntas de refieren a los riesgos o “peligros” de la hipnosis, y también en como es el trato del terapeuta al paciente. Curiosamente algún seguidor me envió una foto de una mujer identificada como “Gomita” y parte del comunicado  ice; que por suerte se salvo de quedarse paralítica después de su participación en un función de teatro. También me enviaron un video de un “aficionado” que según él entrena a personas como “hipnólogos”, (Lo que sea eso).

Para iniciar con el primer punto, te pido pienses la respuesta a las siguientes preguntas: ¿que quieres o buscas cuando decides ir al teatro?. La respuesta mas simple es: “Para divertirme un rato”,y una función o show de hipnosis de alguna manera puede responder a tu deseo de divertirte. Podemos continuar con la idea de que es un tipo de show que tiene muchos años, muchos cómicos, ¡diversión garantizada!. Ahora como simple chisme, esto inició hace unos 250 años mas o menos, (si bien existen evidencias de que se utilizaba desde la prehistoria), ocurrió que un medico Vienes de Apellido Mesmer se fue a vivir a Francia, había descubierto un par de maniobras “medicas” a las que atribuyó se debían al “Magnetismo animal”, y de acuerdo con sus ideas él tenia mas fuerza magnética que los demás. Su teoría tiene un ligero parecido con el principio de la acupuntura, la idea era que la gente se enfermaba debido a que se producían bloqueos del magnetismo dentro del cuerpo y Mesmer enviaba cargas magnéticas que deshacían los bloqueos de la energía y las personas se curaban. Además se producía un estado que definieron como sueño, y al estar en ese estado se les podía ordenar que hicieran algunas cosas raras. Y ocurrió que unos médicos franceses le pidieron los entrenara para poder aplicar su técnica para sanar a los pacientes. Los entrenó, (mediante un cómodo pago, por supuesto)cuenta la historia que unos meses después un noble realizó una cena, (unos cien invitados aprox), y uno de estos, era un médico entrenado por Mesmer, terminada la cena el anfitrión le pregunto al medico cosas respecto al “Mesmerismo” y al final le pidió que “Mesmerisara” a la esposa de otro invitado, se realizó el procedimiento y la mujer realizó algunas conductas ridículas, todo mundo (excepto ella) se divirtieron mucho. Este fue el nacimiento de la hipnosis como entretenimiento. Actualmente en la base de datos Médicos PUBMED encuentras unos 16,600 artículos publicados en revistas medicas, con estudios de su aplicación en muy diversos problemas médicos. Claro que en su desarrollo pudiéramos decir “paralelo”, la hipnosis de show no ha tenido un desarrolla tan amplio e importante como las aplicaciones profesionales en el campo médico.

Ciertamente hay libros, y muchos videos publicados por los aficionados hipnólogos y cómicos de la hipnosis, que de ninguna manera es posible pasen del dos por ciento de las publicaciones profesionales. Regresando al caso de “Gomita”, ocurre lo mas común, decides ir al teatro para divertirte con los desfiguros que hacen otros miembros del publico, ya que se les olvida lo básico: Vas al teatro a divertirte viendo el show, y de pronto sale el cómico y les hace la invitación de participar, la trampa es la siguiente: “el que quiera saber como es eso de estar hipnotizado pase al frente” ya que estas al frente, les hace una prueba para separar a los que tienen muy buena capacidad hipnótica de los que tienen menor capacidad. En este punto ya se les olvidó, o no lo captaron, que de manera implícita al aceptar tener la experiencia de estar hipnotizado, también estas aceptando que a cambio vas ha terminar haciendo el show, y consecuente le vas a hacerle su trabajo, habiendo pagado para divertirte con el espectáculo, terminas haciéndolo. En este tipo de espectáculos es común que el cómico les hable del “Gran Poder del Inconsciente o de la hipnosis”, una forma de demostrar esto es seleccionar una víctima y ordenarle a su inconsciente le ponga el cuerpo “como tabla”, o sea que desarrolles rigidez física, y como el inconsciente además de poderoso es muy obediente, la víctima se pone rígida. Por cierto, tú puedes hacerlo sin necesidad de estar en hipnosis. A continuación ponen dos sillas separadas, y un par de ayudantes del cómico toman a la persona y la acuestan sobre la parte superior de los respaldos de las sillas. Colocan el cuello y la nuca en una silla y los talones en la otra silla, a continuación sientan o ponen de pie a una persona encima de la cintura de la víctima. Esta es la situación más peligrosa, resulta que el cuello tiene las llamadas vértebras cervicales, que están diseñadas para mantener el peso de la cabeza, no el peso del cuerpo y encima el peso de otra persona. Hay evidencia de que con este procedimiento, algunas personas que han tenido fractura de un par de vertebras cervicales, lo que puede conducir a un fallecimiento al lesionarse la medula espinal o una buena parálisis del cuello hasta los pies.

Ciertamente “Gomita” tuvo mucha suerte de no terminar lesionada. En Europa y USA de manera consistente, cuando acuestan a la persona entre las sillas la ponen de forma que los hombros de la persona son los que proporcionan el sustento del peso, nunca las vértebras cervicales. Como mencioné anteriormente, tú puedes hacer esto de ponerte rígido sin necesidad de estar hipnotizado, tan solo asegúrate que son los hombros los que proporcionan el sustento del peso. Simplemente tensa todos los músculos y ya. Bueno, vas a necesitar un par de amigos que pueden levantarte para ponerte entre dos elementos que te sustenten. Para tu beneficio, si vas a un tratamiento de hipnoterapia asegúrate que en la pared, esté colgado un título de Licenciado en psicología, y si tiene otros entrenamientos mejor. Si no hay un título profesional a la vista; Sal corriendo no te esperes. 


Autor: Psic. Ricardo Figueroa Quiroga, M.Sc.
Director del Instituto Milton H. Erickson de Guadalajara